La encuesta fue realizada a 3 mil estudiantes de nivel superior y posgrado de escuelas públicas y privadas
Por Wendy Gutiérrez | campus Santa Fe - 18/05/2022 Fotos Shutterstock

Los doctores Carlos Enrique George Reyes y Leonardo David Glasserman Morales, investigadores del Tec, presentaron en campus Santa Fe los resultados de la ‘Encuesta de hábitos de educación a distancia’ realizada por el grupo de Investigación de Enfoque Estratégico: Innovación Educativa.

Los investigadores comentaron que la educación a distancia durante la pandemia incrementó herramientas y habilidades para clases presenciales.

La Encuesta de Hábitos de Educación a Distancia, Panorama de la Educación a dos años de la pandemia de COVID-19, fue realizada por el Tecnológico de Monterrey a 3 mil estudiantes de nivel superior y posgrado de escuelas públicas y privadas.

 

Educación a distancia, investigadores Tec exponen su impacto

 

“El confinamiento derivado de casi dos años de pandemia aumentó las herramientas de aprendizaje en universitarios, tales como: una mayor autonomía al estudiar, conocimiento en plataformas digitales y la procuración de un lugar específico para el estudio”, expuso Carlos George.

 

Adquisición de nuevas habilidades

Según los principales resultados de la encuesta, 8 de cada 10 participantes comentaron que el esquema en línea les permitió adquirir más habilidades para aprender por su cuenta y más de la mitad aseguraron realizar más actividades de estudio.

“Podemos ver que hay una gran motivación en quienes cursan una carrera universitaria o posgrado para seguir preparándose. 

“En el regreso a la presencialidad, es fundamental aprovechar este hábito que han desarrollado para mantenerlo e incentivar otros, en beneficio de los alumnos”, señaló Julio Rubio, decano de la Escuela de Humanidades y Educación del Tec de Monterrey Región Ciudad de México.

 

“Es fundamental aprovechar este hábito que han desarrollado para mantenerlo e incentivar otros”.

 

Educación a distancia, investigadores Tec exponen su impacto

 

El estudio demostró que más de la mitad de los estudiantes encuestados, dedican de tres a cinco horas para estudiar a la semana, seguido de una a tres horas, las cuales son adicionales a sus clases regulares.

Del total de los encuestados, mil 148 estudiantes adquirieron un equipo para conectarse a sus clases durante la pandemia; 855 alumnos adquirieron dos; 828, ninguno; 137, tres y 32, cuatro equipos. 

La mayoría de estos fueron computadoras, seguidos por teléfonos inteligentes y tabletas.

 

Buscan dar pie a nuevas investigaciones

Destacaron que 78% de los estudiantes de educación superior y posgrado se conectó desde su casa y a través de datos móviles, el 38% lo hizo eventualmente desde la casa de familiares o amigos, así como en espacios públicos.

“En nuestra institución, la flexibilidad y base tecnológica del Modelo Tec21 nos permitió pasar de manera inmediata a la educación completamente en línea al inicio de la pandemia

“Con los hallazgos de esta encuesta, buscamos dar pie a nuevas investigaciones y aportar a la evolución de los sistemas educativos que respondan a las condiciones cambiantes del entorno”, señaló el decano.

 

Educación a distancia, investigadores Tec exponen su impacto

 

En cuanto a los retos que los estudiantes plantean a sus profesores, el estudio arrojó los siguientes hallazgos:

  • 82% de los estudiantes opinó que los profesores deben diseñar estrategias de enseñanza basadas en entornos no presenciales, con el fin de anticipar situaciones de emergencia.
  • 89% afirmó que los profesores deberán utilizar métodos didácticos digitales para mejorar la enseñanza.
  • 86%  comentó que al regresar a clases presenciales, el personal docente deberá seguir utilizando plataformas digitales.

 

Dar forma al futuro de la educación

Finalmente, los investigadores compartieron que las competencias desarrolladas durante esta etapa se incorporarán a los aprendizajes obtenidos en las aulas y en entornos presenciales.

Con lo cual buscan dar forma al futuro de la educación, con modelos que permitan adaptarse de manera ágil a los cambios y que tomen en consideración la capacidad personal de aprender en cualquier modalidad y los recursos con los que se cuente.

“Esto aplicaría para los más de 32 millones de estudiantes de todos los niveles educativos que, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), estuvieron inscritos en el ciclo 2020-2021 y a las futuras generaciones de universitarios”, concluyó Leonardo Glasserman.

 

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