Docente del Tec de Monterrey analiza del papel de la Organización de las Naciones Unidas a 75 años de su fundación
Por Luz Araceli González | Esc. de Gobierno - 23/10/2020

Luz Araceli González | Opinión | Docente de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno

Fotos: Organización de las Naciones Unidas (Fototeca)

El 24 de octubre se celebra el 75 aniversario de las Naciones Unidas (ONU).  Organización que nace prácticamente en los escombros de la que para muchos ha sido la más grande y devastadora conflagración del siglo XX: la Segunda Guerra Mundial.

Las Naciones Unidas se plantearon, desde sus orígenes, generar un marco multilateral para discutir y sobre todo consensar mecanismos para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacional a fin de evitar otra guerra generalizada a partir de la defensa de la autodeterminación de los pueblos, la igualdad soberana y la libertad defendiendo y respetando los derechos humanos así como las libertades fundamentales de todos sin hacer distinción por motivos de religión, idioma, sexo, o  raza tal y como se manifiesta en su Carta constitutiva.

En sus primeros 50 años de vida el anhelo de lograr la paz mundial se vio materializado de manera parcial. Los defensores del institucionalismo liberal sostienen con ahínco que el ideal fundacional si se alcanzó ya que el mundo no se vio expuesto a una tercera guerra mundial.

En tanto que los detractores del organismo sostienen que la proliferación de conflictos regionales y de guerras de proximidad fueron una clara manifestación de sus insuficiencias. Baste recordar crisis como las de Hungría, Checoslovaquia, Berlín, Corea, Vietnam, Cuba, Afganistán, a las que se suman todas las guerras árabes israelíes además de las guerras contra Irak, y muchas más en todos los continentes.

El fin de la Guerra Fría y la disolución de la URSS fueron terreno propicio para que muchas voces señalaran la necesidad de reformar la carta de la ONU, e incluso se planteó una profunda transformación de la organización.

Hoy a 25 años de aquellas iniciativas, sigue presente el debate en torno a su eficiencia y efectividad en los asuntos nodales para las cuales fue creada.

 

Uno de los principales objetivos de la ONU es el mantenimiento de la paz y la seguridad internacional. (Imagen: Fototeca ONU)
Pacificador de la ONU

 

No podemos negar los profundos avances que la ONU ha tenido en un amplio abanico de temas. La cooperación internacional se ha fortalecido bajo el amparo de esta organización en materia de aviación civil, propiedad intelectual, asistencia para el desarrollo, en temas de agricultura, alimentación, ciencia y cultura, uso pacífico de la energía nuclear, derecho del mar y tantos otros rubros albergados por el complejo sistema de organismos especializados que la integran.

Claramente podemos afirmar que, si bien el tema de la guerra no ha podido ser erradicado, tal y como se planteó en sus orígenes, la ONU ha logrado desarrollar un amplio y complejo sistema de programas y agencias especializados que han tenido importantes avances tal y como lo muestra el reciente otorgamiento del Premio Nobel de La Paz (2020) al Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas.

Hoy a 75 años de su existencia bien vale la pena hacer un balance en torno a los logros alcanzados y los retos que están por venir particularmente en la coyuntura actual de la Pandemia global del COVID-19, y la férrea crítica que ha tenido que enfrentar dados los exiguos resultados que incluso llevaron al presidente Donal Trump a retirar a su país de la Organización Mundial de la Salud.

Además de la Pandemia actual que requiere atención inmediata, muchos son los asuntos que demandan una efectiva respuesta de las Naciones Unidas. El combate a la pobreza, el hambre, la promoción de la salud, educación, sostenibilidad, la defensa del medio ambiente, y otros temas están en el eje de los retos actuales.

Ya en el año 2000 la ONU reconoció la necesidad de formular un programa que buscara atender las necesidades humanas más apremiantes y los derechos humanos por lo que se propuso un programa que contemplaba ocho metas que recibieron el nombre de Objetivos del Milenio.

Dados los resultados poco alentadores de aquellas metas, para el año 2015 se formuló una nueva agenda de desarrollo sostenible que contempla ya no ocho sino 17 objetivos con metas específicas para alcanzar en los próximos 15 años a lo que se ha llamado la agenda 2030.

Los retos actuales son globales y sólo con la decidida participación y compromiso de los 193 estados que integran a la ONU se puede avanzar en la solución, o al menos la atenuación de los desafíos que enfrenta la humanidad.

La ONU no puede seguir subsumiendo los imperativos globales a los intereses de unos cuantos estados.

 

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