A través del proyecto Reinterpretar el patrimonio: Propuestas para el Museo Virreinal de Zinacantepec, estudiantes de Tec campus Toluca investigaron obras, objetos y espacios para proponer nuevas formas de interacción entre el patrimonio y sus visitantes.
La actividad formó parte del bloque Historia del arte, diseño y ciudad y buscó que los alumnos conocieran el contexto histórico y cultural del Museo Virreinal de Zinacantepec, antes de plantear alternativas de intervención y acercamiento.
De acuerdo con Jorge Carrillo, director de división de la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño, el objetivo fue sensibilizar a los alumnos sobre la importancia de valorar y rescatar el patrimonio.
Además de desarrollar una postura crítica frente al arte, la cultura y el patrimonio histórico y artístico.
“La idea es que conozcan su historia, su patrimonio, que sepan que una obra tiene valor histórico. Una obra patrimonial no se puede intervenir de la misma forma que cualquier otro objeto o edificio”, señaló.
Para Andrea Zelaya, directora de la carrera de Diseño Industrial, el proyecto partió de una premisa: antes de proponer una solución, los estudiantes debían investigar la historia, el contexto y el significado de las piezas y espacios seleccionados.
“Diseñar comienza por observar, investigar y entender un contexto”, dijo.
A partir de esa investigación, cada equipo definió un público objetivo y desarrolló una experiencia considerando sus necesidades e intereses.
El proceso incluyó conceptualización, exploración visual y modelado, así como el uso de modelos e impresiones 3D para materializar las propuestas.
Los estudiantes también exploraron herramientas como videomapping, realidad aumentada y aplicaciones digitales, con el propósito de ampliar la experiencia más allá del objeto físico y generar nuevas formas de interacción y comunicación con el patrimonio.
Zelaya explicó que el ejercicio permitió a los estudiantes reconocer que intervenir un espacio patrimonial implica considerar sus restricciones, pero también identificar oportunidades para comunicarlo y acercarlo a nuevos públicos.
Lo que permanece: preservar la memoria de un mural
Uno de los proyectos desarrollados por los estudiantes fue Lo que permanece, una propuesta surgida a partir de la observación de un mural que perdió gran parte de su pintura después de que una puerta ubicada en el muro fuera retirada.
El equipo, integrado por Yareli Aguilar, Jorge Antonio, Raúl Jaramillo y Pamela Jaramillo, decidió no intervenir directamente sobre el muro para conservar la huella de lo ocurrido.
En su lugar, propusieron colocar un vidrio frente a la pared para crear una actividad interactiva en la que los visitantes pudieran compartir cómo imaginaban que era la pintura antes de su deterioro.
“No quisimos intervenir sobre el muro para no quitarle esa historia de lo que pasó con la puerta”, explicó Yareli Aguilar.
Para Jorge Antonio Peña, la elección del mural respondió a la posibilidad de trabajar con una pieza que conservaba pocos elementos visibles y buscar una manera de recuperar el interés por este tipo de obras.
El equipo también identificó una oportunidad para acercar a más personas al museo mediante una experiencia participativa.
“Buscábamos hacer parte de esto a la gente, para que conociera y supiera realmente qué es lo que se tiene que hacer y por qué es importante conservar justamente este patrimonio”, comentó Yareli.
Del aula al patrimonio
Para Jorge Carrillo, trabajar con elementos patrimoniales permitió que los estudiantes tuvieran un acercamiento a situaciones y problemáticas reales relacionadas con su futura práctica profesional.
“Buscamos que la experiencia de aprendizaje con los estudiantes sea real, es decir, que se enfrenten a problemas o retos de la actualidad y acercandolos justamente al entorno profesional”, explicó.
"Buscamos que la experiencia de aprendizaje con los estudiantes sea real".- Jorge Carrillo.
El proyecto también permitió que los estudiantes reconocieran el patrimonio como parte de su entorno y no únicamente como un elemento asociado al pasado.
“Al entrar en contacto con espacios y problemáticas reales, los estudiantes dejan de entender el patrimonio únicamente como algo perteneciente al pasado y comienzan a reconocerlo como parte de su propio entorno”, puntualizó Andrea Zelaya.
Además del proceso de investigación y diseño, los estudiantes destacaron el trabajo colaborativo y la experiencia de conocer directamente el espacio donde desarrollaron sus propuestas.
Para Raúl Jaramillo, uno de los aprendizajes estuvo en el trabajo en equipo y en la búsqueda de materiales para llevar a cabo la actividad.
Jorge Antonio Peña, por su parte, destacó la visita al museo y el conocimiento de elementos de su arquitectura, como el antiguo almacén, cuyo diseño permitía la circulación del viento para conservar mejor los alimentos.
El proyecto, de acuerdo con Andrea y Jorge, buscó así vincular la formación en arquitectura, arte y diseño con el conocimiento, valoración y difusión del patrimonio cultural, a partir de experiencias de aprendizaje desarrolladas en un espacio real.
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