Tras comenzar a practicar natación como parte de su recuperación física, Sarah Baldenebro encontró un nuevo camino deportivo que la llevó hasta el podio de la Olimpiada Nacional CONADE 2026.
La alumna de PrepaTec Sonora Norte alcanzó la plata en los 50 metros de pecho dentro de esta competencia, celebrada en el estado de Guanajuato.
Para Sarah, su medalla representa años de disciplina, constancia y la demostración de que los objetivos que parecen lejanos pueden alcanzarse con trabajo diario.
"Fue la combinación entre mi recuperación, mi amor por el agua y encontrar un deporte en el que me puedo superar constantemente".
Un cambio de rumbo que terminó en una victoria nacional
La historia de Sarah en la natación comenzó a los 13 años, en un momento donde tuvo que replantear su camino deportivo.
Después de practicar porristas de alto rendimiento y enfrentar diversas lesiones, sus especialistas le recomendaron cambiar de disciplina para favorecer su recuperación.
Aunque el cambio representaba un nuevo comienzo, la natación ya formaba parte de su vida desde pequeña, pues durante sus vacaciones sus papás la inscribían a cursos en el agua.
La estudiante recordó cómo poco a poco, ese gusto se convirtió en una pasión y en una oportunidad para seguir superándose.
“Fue la combinación entre mi recuperación, mi amor por el agua y encontrar un deporte en el que me puedo superar constantemente lo que me hizo adentrarme en la natación”, compartió Sarah a CONECTA.
A los 15 años, al ingresar a Prepa Tec, realizó los tryouts para formar parte del equipo representativo de natación y comenzó una nueva etapa enfocada en el alto rendimiento.
Desde entonces, trabajó para mejorar sus marcas, fortalecer su condición física y competir al más alto nivel.
Un proceso de constancia y confianza
Llegar a una competencia como la Olimpiada Nacional CONADE requiere superar diferentes etapas de clasificación y enfrentarse a los mejores atletas juveniles del país.
Para Sarah, uno de los mayores retos no estuvo únicamente en la alberca, sino en su propia mente.
La atleta compartió que durante su trayectoria, hubo momentos en los que llegó a cuestionar sus capacidades, especialmente al compararse con atletas que habían comenzado desde edades más tempranas.
Sin embargo, decidió mantenerse constante y continuar trabajando por una meta que al inicio parecía difícil de alcanzar.
“Al inicio de la prepa nunca imaginé llegar a cumplir una meta que yo veía ilusa. Llegué a dudar muchas veces de mí misma y pensar que no era lo suficientemente buena, pero seguí trabajando”, recuerda.
Como parte de su preparación para la competencia nacional, Sarah realizó ajustes en su alimentación y, días antes del evento, disminuyó la intensidad de sus entrenamientos para llegar con un cuerpo descansado y listo para competir.
“Trabaja en silencio, disfruta el proceso y deja que los resultados hablen por sí solos”.
Una medalla construida en equipo
El día de la competencia representó para Sarah la culminación de todo el esfuerzo acumulado durante años.
Más allá de la presión de enfrentarse a las mejores nadadoras del país, Sarah decidió enfocarse en disfrutar la experiencia y confiar en su preparación.
El resultado fue una medalla de plata nacional, un logro que la posicionó entre las mejores nadadoras de México en su categoría y prueba.
Para Sarah, este reconocimiento no representa únicamente un resultado deportivo, sino la confirmación de que cada entrenamiento y sacrificio tuvieron sentido.
“Después de todo el proceso, la medalla representa que todo sacrificio valió la pena”, señaló.
Detrás de este logro también estuvo el apoyo de quienes la acompañaron durante el camino.
La nadadora reconoció cómo sus entrenadores, familia, equipo y amigos formaron parte de un esfuerzo colectivo que le permitió alcanzar una meta que alguna vez parecía distante.
“Ganar esta medalla fue el resultado de un trabajo en equipo. Mis entrenadores me prepararon para competir al máximo nivel y mi familia hizo muchos sacrificios para que yo pudiera seguir entrenando y compitiendo”, compartió.
Más allá del deporte
Sarah opinó que la natación le ha dejado aprendizajes que trascienden el deporte. A través de los años de entrenamiento, fortaleció valores como la disciplina, la autogestión y la autorregulación, herramientas que aplica en diferentes aspectos de su vida.
Además, a través de su historia espera demostrar que no existe un momento equivocado para comenzar a perseguir una meta.
“Para empezar a entrenar no hay límite de edad, porque todo se puede lograr con pasión, perseverancia y trabajo duro”, afirmó.
Con la mirada puesta en nuevos retos, Sarah busca continuar creciendo como atleta y competir en escenarios internacionales como los Juegos Panamericanos, Centroamericanos o un Mundial Junior.
Su mensaje para quienes persiguen un objetivo es claro: disfruta cada etapa del camino y confá en el proceso.
“Trabaja en silencio, disfruta el proceso y deja que los resultados hablen por sí solos”, concluyó.
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