Olga Sofía Durón Cantú, egresada de la Licenciatura en Negocios Internacionales del Tecnológico de Monterrey campus Saltillo, inició junto con sus hermanas un emprendimiento de barra de snacks cuando tenía 17 años.
Durante su etapa universitaria, combinó el desarrollo del negocio con sus estudios y su participación en grupos estudiantiles, donde llegó a presidir el Comité de Participación Estudiantil.
De acuerdo con la egresada, estas experiencias le permitieron desarrollar habilidades de organización, comunicación, trabajo en equipo y liderazgo que también aplicó en su camino emprendedor.
Su trayectoria fue reconocida en 2026 con el Premio a la Trayectoria Emprendedora, otorgado por el Instituto de Emprendimiento Eugenio Garza Lagüera.
“Más allá del crecimiento del negocio, creo que la mayor evolución ha sido la personal”, agregó.
Emprender antes de ingresar al Tec
De acuerdo con Olga, su interés por emprender comenzó desde los 8 años, cuando elaboraba galletas, brownies y empanadas para venderlas en su colegio, fruterías y mercados de Saltillo.
Años después, esa experiencia fue el antecedente de La Lola snackbar, emprendimiento que inició junto con sus hermanas en julio de 2020 con el propósito de generar ingresos durante la pandemia.
El proyecto comenzó como un food truck de snacks y, con el tiempo, se transformó en una empresa enfocada en servicios de alimentos para eventos sociales y empresariales.
Al ingresar al Tec en 2022, el emprendimiento ya enfrentaba decisiones relacionadas con su crecimiento. A palabras de la egresada, habían recibido propuestas para distribuir sus productos y desarrollar nuevos modelos de expansión.
Olga explicó que esta experiencia influyó en su decisión de estudiar Negocios Internacionales, carrera en la que buscó adquirir herramientas para comprender el funcionamiento de las empresas.
“Quería estudiar algo que me diera las herramientas para entender cómo funcionan las empresas y cómo hacer crecer una idea de manera estratégica”, compartió.
Liderazgo dentro y fuera del emprendimiento
Desde su primer semestre, Olga se integró al Comité de Participación Estudiantil y, durante el tercero, asumió la presidencia del grupo.
De acuerdo con la egresada, esta experiencia le permitió organizar proyectos, resolver problemas y aprender a trabajar con personas que tenían diferentes perspectivas.
“El liderazgo no se trata de quién dirige, sino de saber escuchar, servir y ayudar a que otros también crezcan”, afirmó.
Por su participación e impacto en organizaciones estudiantiles, Olga recibió el Borrego de Oro por su Liderazgo en Grupos Estudiantiles, distinción que otorga el Tecnológico de Monterrey, a través de la Dirección de Liderazgo y Formación Estudiantil (LiFE), a estudiantes y egresados sobresalientes por su trayectoria y formación integral.
Olga señaló que estas habilidades también las aplicó en La Lola Snack Bar, donde trabaja junto con sus hermanas y un equipo encargado de atender los eventos.
“El liderazgo no se trata de quién dirige, sino de saber escuchar, servir y ayudar a que otros también crezcan”.
Crecer también implicó cambiar de rumbo
De acuerdo con Olga, uno de los principales retos de su trayectoria fue cerrar el local de La Lola snackbar para concentrar el negocio en la atención de eventos.
La egresada explicó que esta decisión le permitió comprender que crecer no siempre significa abrir más sucursales u ofrecer nuevos productos, sino identificar aquello en lo que un proyecto puede desarrollarse mejor.
“A veces crecer también significa enfocarte en aquello que haces mejor”, señaló.
“Emprender no significa tener todas las respuestas, sino aprender a adaptarte, confiar en tu visión y entender que los cambios pueden abrir puertas a oportunidades mejores”, añadió.
Una trayectoria que continúa
Olga recibió el Premio a la Trayectoria Emprendedora 2026, otorgado por el Instituto de Emprendimiento Eugenio Garza Lagüera, área del Tec que impulsa la formación y el desarrollo de emprendedores.
A palabras de la egresada, este proceso le permitió recordar los retos, decisiones y aprendizajes acumulados desde que inició el proyecto.
“Más que sentir que reconocían un emprendimiento, sentí que estaban reconociendo un esfuerzo que comenzó muchos años atrás”, compartió.
Para Olga, la distinción representó también el cierre de su etapa universitaria y el comienzo de nuevos proyectos como EXATEC.
“Más que verlo como un punto de llegada, lo veo como un compromiso para seguir aprendiendo y construyendo”, concluyó.
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