La curiosidad por entender el mundo que la rodeaba comenzó desde niña. A los 6 años, Andrea Méndez encontraba fascinación en observar la naturaleza y descubrir qué ocurría con las hojas, los insectos y otros elementos de su entorno.
Años después, esa curiosidad se convirtió en una vocación y estudió ingeniería en Biotecnología, ahora fue reconocida por la Asociación Nacional de Facultades y Escuelas de Ingeniería (ANFEI) como mejor egresada de esa disciplina.
Para Andrea, este logro representa más que un reconocimiento: es una oportunidad para reafirmar su compromiso con la ciencia y continuar buscando nuevas formas de generar conocimiento que pueda aportar a la sociedad.
“Entrar al Tec con la beca de Líderes del Mañana fue lo que me abrió una puerta a muchas oportunidades y la principal fue poder estudiar la carrera que tanto quería; de ahí surgió todo lo demás”, comentó Andrea.
Un reconocimiento que reconoce una trayectoria científica
El reconocimiento de la ANFEI como mejor egresada de Ingeniería en Biotecnología representa para Andrea Méndez la consolidación de una trayectoria marcada por la investigación, el aprendizaje y el compromiso con la ciencia.
Su recorrido académico la llevó a desarrollar proyectos de investigación y a colaborar con profesores en distintas áreas, construyendo desde el Tec las herramientas que hoy le permiten continuar desarrollándose en el ámbito científico.
“Este reconocimiento no lo veo como el final de un camino, sino como una nueva responsabilidad para seguir aprendiendo, investigando y buscando maneras de ayudar a la ciencia”.
Para Andrea, recibir este reconocimiento no representa un punto final, sino una oportunidad para reafirmar su compromiso de seguir generando conocimiento y buscar nuevas maneras de acercar la ciencia a la sociedad.
“Este reconocimiento no lo veo como el final de un camino, sino como una nueva responsabilidad para seguir aprendiendo, investigando y buscando maneras de ayudar a la ciencia”.
Harvard: una experiencia que transformó su manera de hacer ciencia
Durante su séptimo semestre, Andrea tuvo la oportunidad de realizar una estancia de investigación en el Wyss Institute at Harvard Medical School, donde profundizó en proyectos relacionados con brain delivery y el desarrollo de soluciones biotecnológicas.
Esta experiencia se sumó a su trayectoria previa en nanobiotecnología aplicada a tratamientos contra el cáncer y genética de poblaciones, áreas en las que ya había comenzado a desarrollar proyectos de investigación durante su formación en Ingeniería en Biotecnología.
Llegar a un entorno internacional de investigación representó también un reto personal y académico, adaptarse a una nueva cultura y desenvolverse en un espacio científico de alto nivel transformó su manera de acercarse a la investigación y fortaleció su confianza para continuar generando conocimiento.
“Harvard me enseñó que puedo desenvolverme en ambientes que no conozco y que tengo la capacidad de adaptarme y seguir aprendiendo”, expresó la egresada.
Líderes del Mañana: la oportunidad que abrió el camino
Antes de llegar a Harvard y de construir su trayectoria en investigación, Andrea encontró en Líderes del Mañana la oportunidad de estudiar la carrera que siempre había querido.
La beca no solo hizo posible su formación en Ingeniería en Biotecnología, sino que también amplió su perspectiva sobre las problemáticas sociales y el papel que podía desempeñar desde su profesión.
A partir de esta experiencia comenzó a descubrir nuevas posibilidades para desarrollar su talento y conectar la ciencia con un propósito: generar conocimiento que pueda aportar a la sociedad.
“Entrar al Tec con la beca de Líderes del Mañana fue lo que me abrió una puerta a muchas oportunidades y la principal fue poder estudiar la carrera que tanto quería; de ahí surgió todo lo demás”.
La curiosidad que se convirtió en vocación científica
Mucho antes de los reconocimientos, publicaciones y experiencias internacionales, Andrea ya encontraba en la naturaleza una forma de entender el mundo.
Desde los seis años disfrutaba observar las hojas, los insectos y los procesos que ocurrían a su alrededor, aquella curiosidad por descubrir cómo funcionan las cosas se convirtió, con el tiempo, en una inquietud por la ciencia.
Hoy, esa misma curiosidad permanece como motor de su trayectoria: hacerse preguntas, buscar respuestas y encontrar nuevas formas de generar y compartir conocimiento.
“Siempre me ha gustado observar y preguntarme por qué suceden las cosas. Creo que esa curiosidad fue lo que poco a poco me llevó hacia la ciencia y la investigación”.
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