La académica ha convertido la docencia en un espacio de confianza, formación integral y apertura de oportunidades para más mujeres en ingeniería.
Por Isabel Martínez | Campus Puebla - 27/07/2026 Fotos Cortesía: Debbie Hernández
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Debbie Cristal Hernández, profesora del Tecnológico de Monterrey campus Puebla, recibió el reconocimiento Profesora Inspiradora 2026.

La distinción reconoce a docentes que, además de compartir conocimientos, acompañan el desarrollo académico y personal de sus estudiantes.

Para Debbie, el galardón representa años de preparación, aprendizaje constante y compromiso con su labor dentro y fuera del aula.

La profesora considera que enseñar también implica escuchar, generar confianza y ayudar a cada estudiante a reconocer sus capacidades.

 

Debbie Hernández posa junto a autoridades y docentes durante la entrega del reconocimiento Profesora Inspiradora 2026.
Debbie Hernández junto a autoridades y docentes durante la entrega del reconocimiento Profesora Inspiradora 2026.

 

Una meta que comenzó en 2019

Debbie ingresó al Tecnológico de Monterrey como profesora de cátedra en 2019. Ese mismo año siguió por primera vez la ceremonia de Profesores Inspiradores.

“Para mí era un símbolo del impacto que podemos generar en las aulas para transformar vidas”, recordó.

Años después recibió la invitación para postularse. El resultado permaneció en secreto hasta el día de la ceremonia.

“Fue completamente una sorpresa. Había mucha emoción y nervios porque conoces el nivel de quienes participan”, compartió.

 

“Para mí era un símbolo del impacto que podemos generar en las aulas para transformar vidas.”

 

Acompañar y abrir nuevas posibilidades

Para Debbie, la labor docente va más allá de compartir conocimientos técnicos.

“Inspirar, conectar y tener empatía son tres elementos fundamentales para acompañar a los estudiantes”, explicó.

Con frecuencia, alumnas y alumnos se acercan a ella para solicitar orientación sobre decisiones académicas, profesionales o personales.

Sus propias estudiantes también la motivaron a reflexionar sobre la baja participación femenina en áreas de ingeniería y tecnología.

Como integrante de Ingenia y otras iniciativas con enfoque de género, participa en actividades que acercan a más niñas y jóvenes a estas disciplinas.


 

 

Una vocación que nació en el aula

La vocación docente de Debbie nació a partir de la influencia de un profesor de física que conoció durante la preparatoria.

En una etapa en la que dudaba sobre su futuro, el docente le aseguró que podía alcanzar cualquier meta porque tenía una fortaleza que iba más allá del conocimiento técnico: la inteligencia emocional.

“Desde entonces pensé que quería ser esa persona que impactara positivamente la vida de alguien más”, recordó.

Ese mensaje, junto con el acompañamiento de su abuela, marcó su desarrollo personal y profesional.

 

“Desde entonces pensé que quería ser esa persona que impactara positivamente la vida de alguien más.”

 

Un propósito que continúa

Debbie considera que el reconocimiento también representa a familiares, amistades y colegas que han formado parte de su trayectoria.

“Nadie llega solo. Este reconocimiento también representa a todas las personas que me han acompañado, me han impulsado y han creído en mí durante este camino”, afirmó.

Más allá del galardón, entiende la docencia como un proceso permanente de crecimiento y reflexión.

“Siempre regreso a la misma pregunta: ¿estoy siendo un ejemplo para mis estudiantes?”, explicó.

A quienes enfrentan dificultades personales o académicas, les recordó que capacidades como la resiliencia, la empatía y el liderazgo pueden ayudarlos a superar retos y alcanzar sus metas.

 

 

 

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