Lo que comenzó como una idea desarrollada por estudiantes del Tec Puebla evolucionó hasta convertirse en una estrategia educativa para promover la cultura anticorrupción entre niñas, niños y jóvenes.
El equipo creó una propuesta basada en videos con marionetas inspirados en situaciones cotidianas relacionadas con corrupción, ética y ciudadanía.
En colaboración con la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno, socioformador de la actividad, la iniciativa fue retomada para desarrollar materiales dirigidos a estudiantes de educación básica.
De esta forma, la propuesta trascendió el aula y llegó a escuelas públicas como una herramienta para fomentar la reflexión sobre la cultura anticorrupción desde la infancia.
El proyecto fue desarrollado por Mariana Chávez, Danna Morales, Behrad Absari y Emmanuel Vázquez, estudiantes de distintas carreras que participaron en la construcción de la propuesta original.
Hablar de corrupción desde lo cotidiano
La iniciativa surgió durante la actividad académica del Tec conocida como Semana Tec con Sentido Humano, enfocada en generar un impacto social.
Los estudiantes analizaron cómo comunicar temas relacionados con corrupción y ética a audiencia joven y a niñas y niños.
A partir de esta idea, el equipo decidió crear videos cortos con marionetas inspirados visualmente en programas como 31 Minutos.
"La corrupción también está en cosas que ya vemos como normales", explicó Mariana Chávez al describir el mensaje que buscaban transmitir con los videos.
Las historias muestran situaciones relacionadas con sobornos, tránsito y justicia desde un formato sencillo, visual y pensado para redes sociales.
“La corrupción también está en cosas que ya vemos como normales”. Mariana Chávez
Creatividad para generar conciencia
Uno de los retos fue traducir temas complejos a un lenguaje entendible y entretenido para niñas y niños.
"Buscábamos situaciones que se viven día a día para que pudieran entender que esas actitudes no son normales", explicó Behrad Absari.
El equipo utilizó materiales sencillos para construir personajes relacionados con cada historia.
Entre ellos destacaban un documento que representaba a un abogado y un brócoli utilizado como símbolo positivo dentro de las narrativas.
Además del desarrollo creativo, los estudiantes realizaron grabaciones, construcción de escenarios y edición audiovisual para adaptar los contenidos a formatos cortos pensados para redes sociales.
Del prototipado al impacto social
Como parte del trabajo con el socio formador, la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno del Gobierno del Estado de Puebla colaboró en la implementación de versiones ampliadas de los videos para actividades dirigidas a estudiantes de educación básica.
Los materiales se presentaron mediante dinámicas donde niñas y niños identificaban situaciones de corrupción y reflexionaban sobre cómo actuar frente a ellas.
"Es importante que desde chiquitos se den cuenta de situaciones que ya tenemos normalizadas", explicó Emmanuel Vázquez.
Para el equipo, uno de los mayores logros fue ver cómo una idea desarrollada dentro del aula logró evolucionar hasta convertirse en una herramienta de sensibilización social.
Aprendizaje con impacto social
Como parte del proyecto, las y los estudiantes diseñaron el concepto, los personajes y las historias que posteriormente fueron retomadas por la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno para desarrollar los materiales educativos.
"El mensaje sería que acabar con la corrupción es responsabilidad de todos los ciudadanos", mencionó Danna Morales.
Para Behrad Absari, uno de los mayores logros fue ver cómo una idea nacida en el aula evolucionó hasta convertirse en una herramienta educativa implementada fuera del campus.
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