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Estudiantes de Mecatrónica del Tec campus Puebla presentaron en el IDEEA 2026 un sistema de energía para vehículos eléctricos
Por Israel Sánchez | Campus Puebla - 15/08/2026 Fotos CORTESÍA: Carlos Hernández y Behrad Absari
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Carlos Hernández Behrad Absari, estudiantes de Ingeniería en Mecatrónica del Tec campus Puebla, ganaron 4 premios como parte de un equipo internacional en el concurso IDEEA 2026, organizado por la International Design and Engineering Education Association.

Junto con el equipo número 5, integrado por estudiantes de AlemaniaCorea del Sur y del Instituto Politécnico Nacional (IPN), obtuvieron el primer lugar en las categorías Best Product Innovation Best Presentation, el segundo lugar del Overall Award y el tercer lugar en Best Design.

El certamen, patrocinado por Volkswagen Group, se realizó del 13 al 17 de julio en las instalaciones del IPN, en la Ciudad de México, y reunió a equipos internacionales  para desarrollar soluciones que reduzcan las emisiones de CO2 durante la fase de uso de los vehículos.

La propuesta premiada consistió en un sistema de celdas modulares de almacenamiento de energía diseñado para ÁmsterdamPaíses Bajos, capaz de aprovechar los excedentes de energía limpia reducir el consumo de batería de los vehículos eléctricos durante el invierno.

"Todo ese esfuerzo valió la pena. Sentir que sobresalimos fue una experiencia que te refuerza el alma, te reafirma y sientes que sí eres capaz de lograr varias cosas", expresó Carlos.

 

 

Carlos demostrando el funcionamiento de su proyecto
Carlos demostrando el funcionamiento de su proyecto

 

 

Energía limpia para los inviernos de Ámsterdam

Tras investigar  sobre el país con mejores condiciones para su solución, el equipo eligió Países Bajos, con Ámsterdam como escenario. El país cuenta, de acuerdo con el equipo, con 2 millones de vehículos eléctricos y una red de 210 mil puntos de carga pública, la más grande de Europa.

Sin embargo, encontraron un límite en la infraestructura, porque cuando miles de vehículos se conectan al mismo tiempo, la demanda supera la producción de energía limpia y la red se satura, explicó Bahred.

"Cuando se satura la red, se empieza a utilizar la importación de electricidad o las fuentes fósiles, que es donde hace el mayor impacto la huella de carbono de los vehículos eléctricos", detalló Carlos.

La propuesta del equipo consistió en celdas modulares que guardan los excedentes de energía verde, como la solar y la eólica, durante las horas de baja demanda. Esa energía se destina al invierno, cuando los carros llegan a usar hasta 40 por ciento de su batería calentando los 3 mil litros de aire de la cabina.

En lugar de calentar todo ese aire, el sistema focaliza el calor en los asientos y otras zonas de contactoalimentadas por las celdas. Además, las celdas pueden usarse para impulsar bicicletas en trayectos largos.

 

 

Behrad en el podio  y su equipo presentando su proyecto
Behrad en el podio  y su equipo presentando su proyecto

 

 

Los más jóvenes de un equipo internacional

Carlos y Behrad se unieron al equipo número 5 en la última fecha de entrada, un grupo que inicialmente se componía de alrededor de 16 personas de distintas instituciones del mundo.

Por los husos horarios de sus compañeros, las reuniones remotas 

se realizaban entre las 6:00 y las 7:00 horas, antes de sus clases en el campus.

Además, ambos eran los integrantes más jóvenes: colaboraron con estudiantes de posgrado de Alemania de alrededor de 28 años, egresados del IPN cercanos a los 25 y estudiantes de Corea del Sur en ese mismo rango de edad.

Presentar ante un foro internacional, junto a estudiantes de posgrado profesionistas ya empleados en ingeniería, resultó intimidante al inicio para Carlos, quien nunca había trabajado en un entorno tan diverso.

"Me agradecía haber tomado ese riesgo porque sí me sentí capaz. Ya llegando a las presentaciones en físico, me sentía casi como un veterano", expresó.

 

 

“Todo ese esfuerzo valió la pena. Sentir que sobresalimos fue una experiencia que te refuerza el alma”.- Carlos Hernández

 

 

El prototipo original del equipo almacenaba calor a partir de la fricción y el movimiento del vehículo, pero tras la primera retroalimentación tuvieron que replantearlo como un sistema completo.

"Las cosas cambian 180 grados de un día para otro. A veces hay que retroceder y decir 'ok, qué tal si el camino no es por aquí', replantearte, y vas a tener que trabajar desde cero de nuevo", compartió Carlos.

Para Carlos, la diversidad del equipo fue clave en el resultado, pues cada integrante podía visualizar la solución de forma diferente"La innovación viene de todos los contextos, de toda la unión, de toda la gente, de las diferentes visiones", destacó.

 

 

 

 

El camino tras el concurso

La experiencia de Carlos Behrad no termina con la premiación, ambos buscan participar juntos en una competencia de robótica que arrancará en campus Puebla y continuará en campus Monterrey

"Sería bastante padre poder representar y traer más trofeos directo a la escuela", compartió Carlos.

A futuro, ambos se ven en la industria automotrizBehrad planea iniciar en sistemas de manejo de autopartes y cursar después una maestría, mientras que Carlos aspira a trabajar en investigación y diseño, un sueño que tiene desde pequeño.

Los estudiantes también compartieron un mensaje para quienes inician la carrera. Behrad recomendó involucrarse en proyectos, aunque no den resultados inmediatos"Es más importante que se eduquen a sí mismos en tener la iniciativa suficiente como para llevar proyectos más grandes", señaló.

Por su parte, Carlos recordó que el inicio puede ser desalentador, pero que la constancia permite llegar al triunfo"El primer año de la carrera es muy desalentador. No te rindas. Lo increíble viene después de todos esos fundamentos y bases. Todo mundo somos capaces de hacer cosas grandes", finalizó.

 

 

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