La ruptura de las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá podría prolongar la incertidumbre para sectores como el automotriz y el acero, además de complicar para México las condiciones para renegociar el T-MEC, señalaron especialistas del Tec de Monterrey.
Para Ernesto Stein, director del Centro BBVA-Tec de Política Comercial y Cadenas Globales de Valor para América del Norte (CEPCAN), el principal riesgo es que México tenga que convivir durante más tiempo con los aranceles, que ya afectan a algunas de sus industrias, particularmente la automotriz.
“Creo que esto puede prolongar la situación del sector automotriz actual más allá de lo que hubiera sido si Canadá llegaba a un acuerdo”.
El 22 de agosto, Estados Unidos aplicó aranceles del 50 % a bienes canadienses por un valor cercano a 20 mil millones de dólares. En respuesta, Canadá anunció medidas equivalentes a partir del 8 de septiembre, dirigidas a productos estadounidenses como acero, lácteos, electrónica, maquinaria agrícola, papel, entre otros.
México, Estados Unidos y Canadá forman una de las principales redes comerciales y manufactureras del mundo.
Sus industrias comparten proveedores, componentes y mercados, por lo que una disputa comercial entre dos de los socios puede tener efectos sobre el tercero.
Aunque el conflicto ocurre entre Washington y Ottawa, sus efectos pueden llegar a México a través de las empresas que producen, exportan o dependen de componentes de los otros dos países
En ese contexto, especialistas del Tec advierten que la ruptura de las negociaciones entre Estados Unidos y Canadá puede prolongar la incertidumbre que ya enfrentan sectores mexicanos como el automotriz y el acerero.
¿Qué pasó entre Estados Unidos y Canadá?
Estados Unidos y Canadá negociaban un acuerdo para resolver varias de sus diferencias comerciales, entre ellas los aranceles a los automóviles, el acero y el aluminio. Sin embargo, las conversaciones se rompieron el viernes 21 de agosto. Estados Unidos aplicó los aranceles a primera hora del día 22.
De acuerdo con Stein, uno de los puntos que terminó por frenar el acuerdo fueron las condiciones que Estados Unidos buscaba imponer a Canadá sobre sus relaciones comerciales con otros países.
“La gota que rebasó el vaso es que Estados Unidos le quiso imponer a Canadá restricciones en los acuerdos comerciales que tiene con otros países, y eso es algo que Ottawa no quiso aceptar”.
Tras la ruptura, Estados Unidos impuso aranceles de 50 % a una serie de productos canadienses. El primer ministro Mark Carney anunció que Canadá responderá con aranceles equivalentes a productos estadounidenses a partir del 8 de septiembre.
Durante la conferencia matutina del 24 de agosto, la presidenta Claudia Sheinbaum habló sobre el conflicto y las negociaciones que México mantiene con Estados Unidos: actualmente, el país enfrenta aranceles de 50 % en acero, aluminio y sus derivados, y de 25 % en vehículos.
"Soy optimista de que vamos a poder llegar a un acuerdo, pero evidentemente vamos a estar informando y siempre, garantizando el bienestar de México, nuestra Constitución y nuestra soberanía, que es lo que siempre hemos puesto como elemento sustantivo en las negociaciones".
¿Por qué el conflicto entre Estados Unidos y Canadá puede afectar a México?
Para Stein, el conflicto puede afectar a México porque las cadenas de producción de los tres países están conectadas, especialmente en industrias como la automotriz.
Un automóvil ensamblado en México, por ejemplo, puede incorporar componentes producidos en Canadá y Estados Unidos antes de llegar al consumidor.
“La fortaleza de Norteamérica manufacturera depende un poco de la integración de los tres países”.
Es decir, un vehículo puede cruzar varias veces las fronteras de México, Estados Unidos y Canadá durante su proceso de fabricación, porque sus componentes se producen en distintos puntos de la región.
De acuerdo con Stein, Estados Unidos cobra un arancel de 25 % sobre el contenido no estadounidense de los automóviles producidos en México y Canadá, incluso cuando cumplen con las reglas del T-MEC.
Washington y Ottawa discutían modificar esas condiciones: Estados Unidos estaba dispuesto a reducir el arancel a 15 %, mientras Canadá buscaba que bajara a 10 % y que se cobrara únicamente sobre el contenido proveniente de fuera de América del Norte, según el especialista.
Eso también podía beneficiar a México. “Uno podría esperar que las mismas condiciones que Estados Unidos le diera a Canadá le iba a dar a México”.
El especialista considera que algo similar podía ocurrir con el acero y el aluminio.
“Si había una reducción en aranceles del acero y el aluminio, eso también era una concesión de Estados Unidos de la cual posiblemente también se beneficiara México más adelante o en el mismo momento”.
¿Cuáles son los riesgos para México?
Stein identifica dos riesgos principales para México: que se prolonguen los problemas que enfrentan sectores como el automotriz y el acero, y que aumente la incertidumbre comercial.
El primero se relaciona directamente con el fracaso de las negociaciones entre Canadá y Estados Unidos.
Si ambos países hubieran alcanzado un acuerdo en materia automotriz, Stein esperaba que México pudiera posteriormente obtener condiciones similares.
“El riesgo que le veo es eso, que la industria automotriz siga aquejada por este tema y que Estados Unidos sí tenga una posición más dura en general”.
El acero también es relevante para México, aunque Stein considera que su importancia es menor frente a la industria automotriz.
El segundo riesgo es la incertidumbre, para el especialista, esta no depende únicamente de lo que ocurra con el T-MEC, ya que Estados Unidos cuenta con otros mecanismos para imponer aranceles.
Para una empresa, la incertidumbre significa no saber con qué aranceles podrá exportar sus productos en los próximos meses.
“Aunque hubieran llegado a un acuerdo para la extensión del T-MEC, igual las empresas seguirían enfrentando la incertidumbre de otros aranceles que pueda poner Estados Unidos”.
Esta incertidumbre también puede frenar decisiones de inversión, considera René Cabral, líder del Grupo de Investigación Negocios, Finanzas y Economía Aplicada y profesor investigador del Departamento de Finanzas y Economía en Negocios de EGADE Business School del Tecnológico de Monterrey.
Cabral explica que existen proyectos de inversión que permanecen detenidos ante la falta de claridad sobre las condiciones comerciales que tendrá México, particularmente para empresas que buscan instalarse en el país para exportar hacia Estados Unidos.
“Hay múltiples proyectos de inversión que siguen detenidos en muchas industrias, en muchas regiones del país, porque no existe todavía una certidumbre de cuál va a ser el tratamiento que tendría México como socio comercial”.
De acuerdo con René, el riesgo puede ir más allá de las empresas exportadoras. La economía mexicana tiene una fuerte relación con el exterior, particularmente con Estados Unidos, por lo que una afectación prolongada de las cadenas de suministro también puede repercutir en el crecimiento.
“Cuando las cadenas de suministro se ven amenazadas por este tema arancelario y, sobre todo, se genera esta incertidumbre de lo que va a ser la evolución del comercio, pone en entredicho también el crecimiento de la economía en el largo plazo”.
¿La guerra comercial pone en riesgo al T-MEC?
Para Stein, el conflicto entre Estados Unidos y Canadá no significa que el T-MEC esté por desaparecer. De hecho el tratado sigue vigente.
El especialista explica que, al cumplirse los primeros seis años del acuerdo, los tres países tenían la posibilidad de extenderlo por otros 16 años.
México y Canadá querían hacerlo, pero Estados Unidos decidió no aceptar esa extensión. Por ello, el T-MEC entró en un esquema de revisiones anuales.
“El hecho de que se va a revisiones anuales, para empezar, implica que el T-MEC sigue vigente tal cual se escribió, y tampoco elimina la continuidad de las negociaciones”.
La confrontación entre Washington y Ottawa sí puede hacer más difícil alcanzar pronto un entendimiento entre los tres socios, de acuerdo con Stein.
“Esto hace pensar que por un tiempo no van a llegar a un acuerdo sobre el T-MEC”.
Cabral coincide en que el principal efecto puede ser una negociación más larga e incierta. Para el economista, lo ocurrido con Canadá también muestra lo difícil que puede ser alcanzar acuerdos con la actual administración estadounidense.
“El proceso de negociación también seguramente para nosotros no va a ser sencillo y va a requerir una estrategia muy paciente para definir algo concreto”.
Sin embargo, alcanzar rápidamente cualquier acuerdo tampoco necesariamente sería positivo para México. “Que no haya acuerdo y que siga el statu quo es mejor que un mal acuerdo para Canadá y también para México”, de acuerdo con Stein.
¿Puede México beneficiarse de la guerra comercial?
Sí pueden surgir oportunidades para algunas exportaciones mexicanas, pero Stein advierte que serían puntuales y no significan que México resulte ganador de la confrontación.
Una posibilidad está en el mercado canadiense. Si Canadá impone aranceles a determinados productos estadounidenses, estos pueden volverse más caros y abrir espacio para proveedores mexicanos.
Stein pone como ejemplo a la industria automotriz: “como ahora los autos que Estados Unidos le exporta a Canadá van a tener arancel, bueno, México puede exportar más autos a Canadá de los que exportaba antes”
El mismo efecto podría presentarse en otros productos que Canadá compra actualmente a Estados Unidos.
Pero Stein pide dimensionar esas oportunidades frente al nivel de integración que existe entre las tres economías. “Puede haber oportunidades en algún sector, pero en general no es una buena noticia”.
Un ejemplo de esa integración está en la propia respuesta de Canadá a los aranceles estadounidenses sobre los automóviles.
Stein explica que Canadá dio al contenido mexicano de los vehículos estadounidenses el mismo tratamiento que al contenido canadiense.
“Canadá, en ese arancel retaliatorio que le impuso a Estados Unidos, trató a México como si fuera Canadá. O sea, le dio el mismo tratamiento al contenido mexicano que al contenido canadiense”.
Para el especialista, por ello, un acuerdo entre Canadá y Estados Unidos habría sido un escenario más favorable para México que una confrontación prolongada.
“Hubiera sido una mejor noticia que Canadá y Estados Unidos lleguen a un acuerdo”.
Su conclusión sobre las posibles ventajas que México pueda obtener del conflicto es clara: “No hay nada para celebrar en México de que Canadá y Estados Unidos no se hayan puesto de acuerdo”.
Las negociaciones
El T-MEC es el acuerdo comercial que regula buena parte del intercambio entre México, Estados Unidos y Canadá.
Sustituyó al TLCAN y establece, entre otras cosas, reglas para determinar qué productos pueden recibir beneficios arancelarios y cómo deben operar determinadas cadenas de producción de América del Norte.
SI QUIERES LEER MÁS ACERCA DEL T-MEC