Cuando un paciente entra al consultorio de Carlos Alberto Moreno Treviño en la Clínica 26 del IMSS en Nuevo León, el cronómetro de 15 minutos inicia para que dictamine un diagnóstico.
Así ha ejercido la medicina durante casi dos décadas. Además de atender pacientes, también forma a nuevas generaciones de médicos como profesor de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud (EMCS) del Tec de Monterrey.
Y recientemente fue reconocido con el Premio Dr. Miguel Francisco Jiménez 2026, otorgado por el Consejo de Salubridad General (CSG), máxima autoridad médica de México.
Para el especialista con Maestría en Educación Positiva, conferencista e investigador en docencia médica: “las decisiones que tomamos los médicos no son de una enfermedad, son de una familia y de una sociedad”.

“Este reconocimiento me reafirma un compromiso”
En el marco del Día Mundial de la Salud, Moreno recibió uno de los 12 premios en materia de salud pública que otorga anualmente el Consejo de Salubridad General durante una ceremonia en la Ciudad de México.
Desde su constitución en 2017, el premio en honor al Dr. Miguel Francisco Jiménez reconoce la trayectoria de médicos que destacan por su dualidad entre labor docente y excelencia médica en el Primer Nivel de Atención.
Para Carlos de 46 años, “recibir este premio me reafirma un compromiso, me dice que estoy haciendo algo bien y tengo que seguir este camino porque sí puedo hacer cambios en la vida de mis pacientes y estudiantes”.

En su postulación, Moreno envió documentos para demostrar el impacto que ha tenido su labor en las personas.
Entre ellos, incluyó constancias de excelencia médica otorgadas por el IMSS, exposiciones en seminarios y conferencias.
Sobre su carrera docente, compartió cartas de recomendación, videos de agradecimiento de sus alumnos y el Premio Profesor Inspirador 2022 del Tec, que se otorga a maestros que han impactado positivamente en la vida de sus estudiantes.
Para Moreno, lo más importante es trascender, lo que él define como dejar una huella en quienes pasan por su salón y consultorio.
“Le digo a mis pacientes y alumnos: ‘Sé que sacrifican tiempo y dinero en ir a la clínica, entonces el tiempo que estén conmigo, voy a intentar que valga la pena y resolver lo que necesiten'”.
Medicina Familiar: más allá de la enfermedad
El especialista en Medicina Familiar atiende a 24 pacientes diariamente dentro del Primer Nivel de Atención, enfocado a la prevención y tratamiento de enfermedades comunes que pueden repercutir en problemas sociales si son desatendidas.
El médico considera que lo que destacó su trayectoria ante el CSG fue la forma en que escucha a quienes llegan a su consulta.
Moreno crea confianza con el paciente al interesarse por su vida y el problema que presenta. Después, revisa sus estudios y hace preguntas pertinentes sobre sus síntomas y cierra la intervención proponiendo metas y motivando a seguir el tratamiento recetado.
“En Medicina Familiar ves la parte humana, no te enfocas solo en lo biológico del paciente. La salud es el completo estado de bienestar físico, mental y social”.
Bajo esta metodología de escucha, el especialista ha resuelto casos fuera de las necesidades médicas. Por ejemplo, un paciente cuyo tratamiento para la diabetes no funcionaba porque no sabía que la insulina debía refrigerarse.
La intervención médica de Moreno no se limita a un consultorio, pues diseña e imparte experiencias educativas con empresas, escuelas y sociedad civil para prevenir enfermedades y promover el cuidado de la salud integral, por ejemplo:
- Cuidado de la salud femenina en cárceles.
- Cómo hablar de muerte con los niños.
- Prevención de cáncer de próstata en choferes.
- Explicación del autismo a los scouts.
“Hagan que valga la pena”
A los futuros médicos, Moreno busca transmitirles la pasión para que ejerzan su labor sin importar los recursos y tiempo que tengan disponibles.
“Pueden terminar siendo directivos, médicos de consulta, especialistas o hasta tener un refugio de perritos, pero lo que terminen haciendo, disfrútenlo y hagan que valga la pena”.

Desde 2020, como coordinador de la materia de Medicina Familiar en el Tec, Moreno adaptó el plan académico a uno con dinámicas que buscan generar mayor involucramiento y participación de los estudiantes.
Empieza con actividades para conocerlos, como pedirles que presenten algún tema que les guste en menos de 10 minutos.
A esta técnica se denomina en Educación Positiva como “estado de flow”, cuando el alumno está inmerso en la actividad porque se siente cómodo.
Una vez iniciada la clase, el profesor comparte las llamadas “perlas de conocimiento”, consejos para la consulta, que mezcla con anécdotas que ha vivido en el hospital, para después presentarlas como casos clínicos a estudiar y debatir.

Esta metodología busca compartirla con más médicos profesores a través de su investigación sobre docencia en la salud, que se encuentra en etapa de revisión.
“Un día mis alumnos se van a olvidar de mi nombre, pero van a recordar a un doctor que en la carrera les contó algo y aprendieron algo. En ese momento yo acabo de trascender porque mi idea lo que yo les acabo de sembrar es conocimiento que se vuelve para siempre”.
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