Imagina reconocer perfectamente el rostro de un familiar, saber exactamente qué quieres decirle y, aun así, ser incapaz de encontrar las palabras.
Eso ocurre con la afasia, un trastorno que altera la capacidad para comunicarse después de enfermedades neurológicas que afectan al cerebro.
Aunque millones de personas viven con esta condición, gran parte de los tratamientos disponibles fueron desarrollados y evaluados únicamente con personas que hablan inglés.
Ese vacío motivó a investigadores del Tec de Monterrey y de la Universidad de Texas en Austin (UT Austin) a desarrollar un proyecto para adaptar esas terapias al español y comprobar su eficacia en población hispanohablante.
Un problema que afecta a millones
La afasia suele aparecer tras enfermedades neurológicas como algunos tipos de demencia o eventos que afectan al cerebro y altera la capacidad para comunicarse.
"La afasia es saber exactamente qué quieres decir, conocer el significado de las palabras, pero no lograr expresarlas de manera fluida", explica Said Enrique Jiménez, profesor del Departamento de Psicología del Tecnológico de Monterrey campus Ciudad de México.
Según la Asociación Nacional de Afasia de Estados Unidos, alrededor de 2 millones de personas viven con esta condición y cada año se registran cerca de 180 mil nuevos casos.
En México no existe una cifra oficial consolidada, aunque el investigador señala que también serían millones las personas afectadas.
Aunque existen terapias para atender este trastorno, gran parte de la evidencia científica proviene de estudios realizados con personas angloparlantes.
Ese es precisamente uno de los vacíos que busca atender el proyecto.
"La investigación que se ha realizado sobre afasia en el mundo es principalmente con personas que hablan inglés y con personas de escolaridad y recursos relativamente elevados. Cuando queremos generalizar esos tratamientos a personas hispanohablantes, la literatura se queda corta”.
¿Por qué estudiar la afasia en español?
Jiménez explica que la mayoría de las investigaciones sobre afasia se han desarrollado en inglés y con poblaciones de altos niveles educativos, por lo que no siempre es posible trasladar esos resultados a personas hispanohablantes.
"Definitivamente no es igual hablar inglés que hablar español. Las reglas gramaticales y la riqueza del lenguaje son distintas", señaló.
El objetivo es comprobar si las intervenciones que ya demostraron funcionar en inglés también son efectivas en español o requieren adaptaciones específicas.
Una terapia hecha a la medida
Otra diferencia del proyecto es que cada participante recibirá una intervención personalizada.
Primero, los investigadores realizarán una evaluación extensa para conocer las capacidades cognitivas y lingüísticas de cada paciente. Después diseñarán ejercicios específicos según las dificultades detectadas.
Por ejemplo, si una persona no puede recordar la palabra "automóvil", el terapeuta no le dirá la respuesta inmediatamente.
En cambio, le pedirá describir sus características, para qué sirve, cómo es o dónde se utiliza, con el propósito de activar otras rutas del lenguaje hasta recuperar la palabra buscada.
Si el problema está en la fluidez del habla, la estrategia cambia.
"No todas las personas van a tener el mismo tratamiento porque no todas tienen el mismo déficit ni manifiestan su problema del lenguaje de la misma manera. Lo que buscamos es hacer un traje a la medida", explica el profesor del campus Ciudad de México.
En esos casos, el paciente trabaja con guiones para situaciones cotidianas, como hacer una compra o pedir ayuda, y practica esas conversaciones hasta mejorar su comunicación en actividades relevantes para su independencia.
Toda la intervención se realizará de manera remota mediante plataformas como Zoom, lo que facilitará el acceso de pacientes que no pueden desplazarse a centros especializados.
Más allá de las pruebas tradicionales
El estudio también incorpora una forma distinta de evaluar el lenguaje.
En lugar de depender únicamente de pruebas estandarizadas, como recordar listas de palabras o nombrar animales, los investigadores analizarán el llamado habla conectada (connected speech).
La dinámica consiste en pedir al paciente que describa espontáneamente una imagen mientras su discurso es grabado.
Posteriormente, herramientas computacionales analizarán variables como el número de pausas, el uso de verbos y sustantivos, la estructura de las frases y otros indicadores que permiten conocer con mayor precisión cómo se comunica cada persona.
"Esa información nos puede dar tratamientos más específicos para cada individuo", dice Jiménez.
La maestra Alejandra Platas de la Mora, directora de la carrera de Psicología del Tec Campus Ciudad de México, tendrá un papel central en el proyecto.
Será responsable de coordinar parte de la evaluación neuropsicológica mediante pruebas clínicas estandarizadas y encabezará el reclutamiento de pacientes a través de hospitales públicos y privados con los que mantiene colaboración.
Además, participará en la capacitación de quienes aplicarán las evaluaciones durante el estudio.
¿Qué aporta la colaboración entre Tec y UT Austin?
Especialistas de UT Austin aportarán su experiencia en terapia del lenguaje, evaluación clínica y capacitación de los profesionales que aplicarán las intervenciones.
Por su parte, el Tec contribuirá con el reclutamiento de pacientes hispanohablantes y el desarrollo de modelos estadísticos y computacionales que analizarán la evolución del lenguaje durante el tratamiento.
"Ellos ponen la parte del lenguaje y del entrenamiento en intervención; nosotros aportamos el acceso a la población hispanohablante y el modelamiento estadístico y computacional para analizar la evolución del lenguaje", señala el profesor.
En esta primera etapa participarán 15 personas hispanohablantes, un número que, aunque puede parecer pequeño, representa una de las muestras más amplias para investigaciones de este tipo en población hispana, ya que muchos estudios previos se limitan al seguimiento de uno o dos casos.
Este proyecto forma parte de la colaboración académica entre investigadores del Tec de Monterrey y la Universidad de Texas en Austin.
Como parte de esa alianza, fue seleccionado para recibir financiamiento en la convocatoria Spring 2026 Faculty Research Seed Grant, un programa que impulsa investigaciones conjuntas con potencial para generar conocimiento e impacto social.
"Nosotros (Tec) aportamos el acceso a la población hispanohablante y el modelamiento estadístico y computacional para analizar la evolución del lenguaje".
Lo que esperan cambiar
Además de evaluar la eficacia de una terapia adaptada al español, los investigadores buscan generar herramientas que permitan diagnósticos más precisos y tratamientos personalizados para futuras generaciones de pacientes.
Para Jiménez, el proyecto responde a una necesidad urgente:
"Las personas que tienen este problema sufren, y la disfunción que causa el lenguaje es algo que en sí mismo justifica la necesidad de realizar este tipo de trabajos e intervenciones", concluyó.
LEE ADEMÁS ESTOS PROYECTOS CON UT AUSTIN: