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En México, cada día se registran entre 7 y 10 muertes violentas de mujeres, de las cuales una fracción se clasifica legalmente como feminicidio, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Ante esta problemática, la Dra. Eva Hernández, investigadora de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tecnológico de Monterrey, lidera un proyecto que utiliza la ciencia de datos para mapear organizaciones que brindan apoyo a mujeres hidalguenses en situación de violencia.
Este trabajo busca visibilizar la problemática y optimizar los recursos para reducir los índices de violencia de género.
Un proyecto con impacto social desde el Tec
Desde hace tres años, la Dra. Eva Hernández, especialista en optimización y ciencia de datos, colabora con organizaciones sin fines de lucro para identificar y mapear instituciones que ofrecen servicios de apoyo a mujeres víctimas de violencia.
“Más allá de los números, buscamos entender las necesidades reales y cómo estas organizaciones pueden mejorar su impacto”, señala Eva.
Estas organizaciones están integradas por personal femenino que, sin recibir remuneración, brinda apoyo psicológico, médico, legal e incluso acompañamiento, con el objetivo de reducir la violencia de género.
Sin embargo, la mayoría de estas instituciones no reciben recursos públicos, lo que las obliga a depender de financiamiento propio o de donaciones de empresas y organismos nacionales e internacionales, por ello es importante visibilizarlas para que se encuentren en el radar de las fondeadoras.
La importancia del mapeo en el estado
El proyecto de la Dra. Hernández consiste en identificar y clasificar organizaciones en el estado de Hidalgo, permitiendo a las mujeres conocer qué servicios ofrecen y dónde se encuentran. Este mapeo se convierte en una herramienta esencial para conectar a las víctimas con el apoyo necesario.
"Al principio creíamos que la barrera del idioma era un problema importante, pero descubrimos que muchas mujeres indígenas que colaboran en estas organizaciones hablan tanto su lengua materna como español, lo que facilita el acceso al apoyo”, explica la investigadora.
Comunidades indígenas: un ejemplo de resiliencia
Uno de los hallazgos del proyecto es el impacto positivo en comunidades indígenas. Mujeres que han salido de sus comunidades regresan para apoyar a otras a través de estas organizaciones, ofreciendo talleres, capacitaciones y acompañamiento.
Ellas retribuyen a sus comunidades ayudando a mitigar situaciones de violencia en los hogares.
El proyecto tiene como objetivo final la creación de manuales y directorios que estén al alcance de todas, ya sea en formato digital o impreso, y que puedan distribuirse en espacios públicos como hospitales, escuelas y centros de trabajo.
Este estudio concluirá en marzo de 2027, cuando los resultados serán reportados a la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti).
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