Iván Rodríguez Zerrate, vicepresidente de la Junta de Consejo del Space Center en Houston, abrió el ciclo de conferencias de Futura Capital 2026 en el Tec de Monterrey campus Hidalgo, con la ponencia magistral Economía espacial: una nueva oportunidad económica para México y Latinoamérica.
Además de destacar que esta industria está al alcance de las empresas de Hidalgo y de todo México, invitó a la audiencia a descubrir una fórmula para convertir en realidad aquello que parece imposible.
Rodríguez se dirigió principalmente a los estudiantes buscando inspirarlos a abrir la mente, cuestionar los límites y aprender a identificar las posibilidades que surgen cuando distintas industrias y disciplinas colaboran.
“El público suele asociar cohetes, astronautas, satélites y misiones internacionales con aspectos muy distantes de la vida cotidiana”, explicó Rodríguez Zerrate, “pero la realidad es que esta industria está mucho más cerca de lo que imaginamos y puede convertirse en una fuente de oportunidades para México, Hidalgo y las nuevas generaciones”.
“En la economía espacial hay espacio para todos”, planteó durante su intervención, al explicar que acercarse a esta industria también implica identificar cómo los conocimientos, productos, servicios y capacidades que ya existen pueden encontrar nuevas aplicaciones en este ecosistema.
Futura Capital se realiza cada año para conectar conocimiento, emprendimiento e innovación con los retos y oportunidades de Hidalgo y la región. Este encuentro es organizado por el Tecnológico de Monterrey campus Hidalgo y la empresa SYCSA.
El evento está pensado para generar impacto más allá del Tec, y consta de un programa abierto a la comunidad que reúne a especialistas y líderes de distintos sectores para ayudar a acercar conversaciones de alto nivel a estudiantes y emprendedores.
Pensar diferente para hacer posible lo imposible
Para Rodríguez, la industria espacial representa un ejemplo de lo que ocurre cuando las personas se atreven a imaginar escenarios que inicialmente parecen imposibles. Su planteamiento parte de una pregunta: "¿y si lograr lo imposible fuera una habilidad que puedes desarrollar?"
A lo largo de la historia, explicó, cada generación ha tenido sus propios grandes retos o moonshots, es decir, desafíos que exigen imaginar, innovar y superar los límites conocidos.
En ese sentido, la economía espacial ofrece un ejemplo concreto de cómo una idea que alguna vez pareció ciencia ficción puede convertirse en una realidad.
El especialista compartió tres elementos que considera fundamentales para lograr lo imposible: pensar en grande, mirar el mundo desde perspectivas diferentes y mantener la curiosidad.
Pensar en grande implica asumir un liderazgo que rete los límites y permita imaginar un futuro distinto.
Mirar desde otra perspectiva abre la puerta a nuevas preguntas y soluciones. Como ejercicio, propuso preguntarse ante un problema: “¿Cómo resolverías esto si estuvieras en la Luna?”
La pregunta busca romper con las soluciones conocidas y propiciar que personas de diferentes industrias y disciplinas participen en la construcción de respuestas.
Después de todo, señaló Rodríguez, “las nuevas generaciones han crecido en un contexto en el que, mientras viven su día a día en la Tierra, alguien se encuentra simultáneamente habitando el espacio en la Estación Espacial Internacional”.
"¿Y si lograr lo imposible fuera una habilidad?"
La curiosidad como punto de partida
Otro de los conceptos centrales en los que Iván Rodríguez ahondó fue la curiosidad; para ejemplificarlo, propuso a los estudiantes un ejercicio sencillo: identificar tres cosas que les gusten mucho y encontrar la intersección entre ellas.
De acuerdo con su planteamiento, esa intersección puede convertirse en un punto de partida para descubrir una pasión y, a partir de ella, desarrollar resiliencia, humildad y disposición para continuar aprendiendo.
La innovación, explicó, tampoco requiere necesariamente transformar algo de manera radical. Puede surgir de la suma de pequeñas innovaciones que, juntas, permitan resolver un problema mayor.
Como ejemplo de la colaboración entre industrias, mencionó el caso de Prada, firma de moda que incursionó en el ámbito espacial mediante el desarrollo de prendas para astronautas.
Para Rodríguez, casos como este muestran que las oportunidades también aparecen cuando una industria observa los retos de otra y encuentra una manera diferente de aportar.
De ahí otra de sus invitaciones a los jóvenes: preguntarse cuándo fue la última vez que hicieron algo nuevo o diferente y buscar sus propios “first evers”, es decir, experiencias o logros que abran nuevos caminos tanto en lo personal como en equipo.
Del espacio a la Tierra: oportunidades para Hidalgo y para México
Una de las ideas que Rodríguez buscó aterrizar durante la conferencia fue que la economía espacial no solamente genera oportunidades fuera de la Tierra. También puede impulsar la transformación de industrias que ya existen en México.
Entre los ejemplos mencionó productos y capacidades vinculados con la alimentación, como las tortillas, los sabores y la comida mexicana, que pueden encontrar aplicaciones en el desarrollo de alimentos y menús para misiones espaciales.
La oportunidad, explicó, está también en reconfigurar industrias existentes para desarrollar soluciones que funcionen en el espacio y que, al mismo tiempo, puedan crecer o transformar los negocios en la Tierra.
En este contexto, mencionó el nearshoring y la posibilidad de desarrollar un clúster espacial en Hidalgo, como ejemplos de cómo las capacidades productivas y empresariales de una región pueden vincularse con nuevas cadenas de valor.
La idea conecta con uno de los mensajes que atravesaron su participación: “el futuro no necesariamente requiere comenzar desde cero, sino aprender a reconocer las capacidades que ya existen, conectarlas con otras perspectivas y encontrar nuevas aplicaciones”.
Pensamiento global, impacto local
Para Rodríguez, acercar a estudiantes y empresarios a estas conversaciones tiene un propósito que va más allá de conocer una industria. Se trata de desarrollar una manera distinta de observar el mundo.
“Crea tu propio futuro con pensamiento global e impacto local”, fue una de las ideas con las que cerró su intervención.
Su invitación fue a que los jóvenes no esperen a que las oportunidades aparezcan, sino que desarrollen la curiosidad y las capacidades necesarias para identificarlas y construirlas.
Las claves que compartió pueden resumirse en tres conceptos: curiosidad, integración de diferentes perspectivas y disciplina.
Así, una conversación sobre economía espacial terminó hablando también de Hidalgo, de sus industrias, de sus estudiantes y de las posibilidades que pueden surgir cuando el conocimiento se conecta con nuevos retos.
Porque, como planteó Rodríguez durante Futura Capital 2026, no hay nada que impida salir de una conferencia y comenzar a pensar en grande.
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