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Equipo del campus Guadalajara demostró que los incentivos digitales mantienen el compromiso de participantes para aportar a proyecto ambiental
Por Daniela Novillo y Carlos González | CAMPUS GUADALAJARA - 08/09/2026 Fotos Cortesía Verónica Salcedo, Cortesía Jorge Sanabria
Tiempo estimado de lectura:8 mins

Un equipo interdisciplinario de estudiantes y profesores del Tec Guadalajara, desarrolló una investigación y un paper sobre el uso de gamificación y gobernanza estudiantil para aumentar el compromiso de la gente para colaborar con SKILIKET, una iniciativa científica para el monitoreo ambiental del campus.

El paper se titula: A Hybrid App-Ready Approach to Student Engagement y se tradujo en una plataforma web y una app, materiales que fueron presentados en un congreso internacional (23rd Learning & Technology Conference) organizado por Effat University, en Arabia Saudita. Además obtuvo respaldo para su publicación oficial en el sitio del Institute of Electrical and Electronics Engineers (IEEE). 

SKILIKET (Science Knowledge Initiatives for Learning by Innovation: Kit for Empowerment based on Technology) es un sistema de monitoreo medioambiental que permite identificar y compartir información. Es una red que conecta tecnología, ciencia y comunidad en tiempo real, por lo cual requiere que las personas alimenten de información al dispositivo.

El equipo demostró que esquemas de gobernanza estudiantil e incentivos digitales mantienen el compromiso activo de la gente para colaborar con el proyecto, sin modelos tradicionales de supervisión, para que la participación continúe.

La idea surgió de la necesidad de encontrar nuevas formas de mantener la participación dentro de la iniciativa. La propuesta, afirmaron sus creadores, busca que la colaboración de estudiantes se convierta en una experiencia de aprendizaje y generación de conocimiento. 

 

Proyecto ambiental SKILIKET en el Tec Guadalajara.
Sesiones de trabajo para el desarrollo del proyecto. Foto: cortesía Verónica Salcedo.

¿Qué es SKILIKET?

SKILIKET usa un dispositivo IoT (Internet de las Cosas, por sus siglas en inglés) que recopila datos medioambientales como niveles de rayos ultravioleta, temperatura, humedad, ruido ambiental y concentración de dióxido de carbono (CO2).

Está catalogado como ciencia ciudadana (participación voluntaria del público en actividades de investigación), ya que puede aportar datos cualquier persona del campus.

El sistema SKILIKET analiza los datos y los envía a una aplicación móvil, lo que permite:

  • Monitorear en tiempo real la calidad del medioambiente en una comunidad
  • Tomar decisiones ante picos de contaminación o cambios drásticos.

 

Proyecto ambiental SKILIKET en el Tec Guadalajara.
Uno de los puntos en el Tec Guadalajara donde se encuentra el sistema SKILIKET. En el cuadro negro, en la parte superior, se encuentra el dispositivo. Foto: cortesía Jorge Sanabria.

Del servicio social a la investigación

Uno de los primeros retos identificados fue coordinar a decenas de estudiantes involucrados en las diferentes actividades de SKILIKET. Por eso, el grupo detectó la necesidad de encontrar una dinámica que favoreciera el trabajo autónomo y colaborativo.

A través de un modelo basado en autonomía e incentivos, analizaron cómo las personas podían mantener su involucramiento sin depender de esquemas tradicionales de supervisión o de mecanismos punitivos.

Para ponerlo a prueba, la investigación tomó como muestra a 75 estudiantes del campus. El ejercicio permitió observar su respuesta ante dinámicas que premiaban la participación y el cumplimiento de actividades.

“Lo que hicimos fue medir el compromiso de los estudiantes con un modelo de libertad y gobernanza para saber qué tanta participación hay sin la supervisión y mostrar el interés de participar en SKILIKET”, explicó Alondra Campos, líder de la propuesta.

 

Proyecto ambiental SKILIKET en el Tec Guadalajara.
La investigación demuestra que los incentivos digitales aumentan el compromiso de la gente para contribuir con el dispositivo SKILIKET. Foto: cortesía Jorge Sanabria.

Se trata de “cómo las actividades ´gamificadas´ (tareas en las que otorgan puntos o juegos vinculados a la labor) que incluimos en las asignaciones mantenían enganchados o no a los estudiantes y eso es lo que queríamos probar. Se verificó que había motivación para quedarse”, comentó Sanabria.

“La ciencia ciudadana es posible y sí existen metodologías o iniciativas como SKILIKET en las que se puede encontrar la motivación para que la gente participe de manera autónoma”, mencionó Frances Ruiz, otra coautora.

“Los proyectos de ciencia ciudadana tienen la capacidad de generar comunidad y conectar con gente de distintas carreras 0 diferentes niveles académicos… Busca ser amigable para que todos podamos interpretar las mediciones”, complementó.

Por su parte, Diego Romero estuvo a cargo del diseño y prototipado del software. La idea es “que se pueda hacer más independiente…  En la app se plantean aportaciones por puntajes, subir evidencias, de forma asíncrona (sin que estén al mismo tiempo quienes participan), sin depender de terceros”, dijo.

“Fue muy interesante; nunca pensé que sería algo tan grande como un paper. Cuando se me hizo la propuesta de sumarme fue una experiencia importante y dificil de equiparar”, opinó.

 

Proyecto ambiental SKILIKET en el Tec Guadalajara.
La propuesta recibió la invitación para que fuera presentada en congreso de Arabia Saudita. Foto: cortesía Verónica Salcedo.

Dinámica basada en incentivos

Para Alondra, el proyecto comenzó al buscar una manera de vincular su servicio social con temas de impacto ambiental. Así, encontró en SKILIKET una oportunidad para llevar esa experiencia hacia la investigación aplicada.

La propuesta comenzó a tomar forma mientras se enfrentaba a distintas convocatorias institucionales e internacionales. Durante este proceso, la idea fue adaptada hasta incorporar la arquitectura de un software propio.

Para evaluar la propuesta, el equipo implementó un prototipo funcional que simuló el entorno de una aplicación mediante Microsoft Teams. De esta manera, probaron la dinámica antes de contar con una plataforma independiente, al analizar cómo respondían ante un esquema que incorporaba elementos de gamificación.

La dinámica asignaba puntajes por entregas puntuales y por participar en retos opcionales. Así, las actividades podían realizarse de manera autónoma y asíncrona.

El modelo buscó cambiar la lógica de evaluación tradicional por una basada en incentivos directos. En lugar de centrarse en sancionar el incumplimiento, la propuesta busca motivar la participación a partir de pequeñas recompensas.

 

Proyecto ambiental SKILIKET en el Tec Guadalajara.
La idea nació en el simposio de SKILIKET, donde estudiantes realizan propuestas para complementar la iniciativa. Foto: cortesía Verónica Salcedo.

Automatizar registro

Mientras se realizaba esta prueba, el equipo también trabajó en la arquitectura de una plataforma web y móvil independiente que permitiría automatizar el registro de actividades y la recepción de evidencias.

Para Jorge Sanabria, profesor investigador de la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño (EAAD) y líder de SKILIKET, este proceso contribuye a fortalecer la participación en la ciencia. 

“Esa resiliencia en los estudiantes consolida una verdadera cultura de investigación temprana. En el simposio presentamos proyectos que resuelvan problemas de aplicación y propuestas para el futuro de SKILIKET”, señaló.

“Cuando alguna de las ideas tiene potencial, buscamos enviarla a algún congreso y así se dio la participación en Arabia Saudita. Empezó como proyecto de servicio social y buscó cómo gestionar el trabajo de cerca de 80 estudiantes ”, explicó el profesor. 

De esta manera, agregó, el equipo “trabajó en entender el contexto y realizar una propuesta de app web y móvil que nos ayuda a gestionar esos equipos de trabajo”.

 

Proyecto ambiental SKILIKET en el Tec Guadalajara.
El proyecto les permitió generar un paper y experimentar lo que es redactar un documento de investigación. Foto: cortesía Verónica Salcedo.

Aprender a investigar

Otro de los desafíos para el equipo fue entrar al ámbito de la investigación formal sin contar con una formación en redacción científica dentro de sus carreras.

Quienes fueron coautores aprendieron de manera autodidacta cómo estructurar un paper y responder a los estándares solicitados por la IEEE y por el congreso internacional.

El equipo reunió las necesidades de estudiantes de distintas disciplinas para convertirlas en una propuesta de software que fuera intuitiva y funcional para quienes participan al aportar información al dispositivo.

 

“Ha sido una experiencia inmersiva, con una vocación e interés de estar involucrados en una investigación".- Alondra Campos.

 

A esto se sumó la parte logística de la presentación internacional. Aunque el equipo contemplaba viajar a Medio Oriente, el viaje presencial tuvo que cancelarse debido a razones políticas y la ponencia se realizó de manera virtual.

“Nos ha ayudado bastante este reto, que es real, para crear algo práctico y conocer cómo se puede dar la estructura de un paper para que tenga la calidad para presentarlo en el congreso de la IEEE”, afirmó Alondra.

“Ha sido una experiencia inmersiva, con una vocación e interés de estar involucrados en una investigación más profunda y una iniciativa que viene de nosotros, de distintos perfiles”, añadió.

 

“Los proyectos de ciencia ciudadana tienen la capacidad de generar comunidad y conectar con gente de distintas carreras".- Frances Ruiz.

 

Un proyecto que busca crecer

“Es un proyecto transversal que atañe a los equipos de trabajo participantes y la mentoría de los profesores. Tiene un impacto para SKILIKET. Y en el sentido de formación, la fuerza que tiene es que surge de estudiantes para fomentar la investigación”, concluyó Sanabria.

Además de presentar los resultados ante una comunidad académica internacional, el trabajo permitió validar formalmente el modelo desarrollado mediante la publicación del artículo en IEEE Xplore.

Para sus integrantes, uno de los principales aprendizajes fue comprobar que la participación dentro de proyectos de ciencia ciudadana puede fortalecerse mediante modelos que den mayor autonomía a estudiantes y reconozcan su involucramiento.

 

Proyecto ambiental SKILIKET en el Tec Guadalajara.
Frances Ruiz muestra una de las mediciones del dispositivo. Foto: cortesía Jorge Sanabria.

El siguiente paso es continuar con el desarrollo de la aplicación web y móvil para reemplazar el esquema provisional utilizado durante la investigación. Con ello, el equipo busca llevar la propuesta a una plataforma independiente.

En el ámbito académico, también contemplan presentar nuevos hallazgos relacionados con educación y participación comunitaria en el congreso internacional del Instituto para el Futuro de la Educación (IFE) del Tec.

A largo plazo, la intención es que SKILIKET pueda salir de los límites del campus y convertirse en una plataforma abierta de monitoreo ambiental en la que cualquier ciudadano pueda participar.

Cocreadores del paper:

  • Alondra Campos Mendoza
  • Frances Ruiz-López
  • Diego Romero Corvera
  • Verónica Salcedo (profesora de la Escuela de Negocios)
  • Jorge Sanabria (profesor de la Escuela de Arte, Arquitectura y Diseño).

 

 

 

 

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