Cuando Valentina Fuentes, alumna del Tec campus Estado de México, pensó que su papel en A cada Vida, Su Destino había terminado, llegó la noticia de que la obra había sido seleccionada como finalista del Festival Internacional de Teatro Universitario (FITU).
Es la primera vez que una obra creada por estudiantes del campus Estado de México llega a la final del festival, y no solo eso, logró una mención por ensamble escénico.
“Esta mención fue el honor más grande porque se reconoció lo más valioso que tenía la obra: su gente”, expresó Sofía López del Águila, directora artística del musical.
La final internacional del festival se realizó en la Ciudad de México, en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón el pasado 4 de septiembre.
Una pregunta para encontrar la propia historia
Sofía y José Gerardo Huerta de Rubín, escribieron el musical como parte de Génesis, un programa del departamento de Arte y Cultura del campus en el que estudiantes proponen proyectos escénicos y reúnen a sus equipos con asesoría de los coaches de las Compañías Artísticas.
Sofía asumió la dirección artística y Gerardo la dirección escénica.
Gerardo recuerda la decisión de crear una historia propia: “Vamos a contar algo original, algo que solo nosotros podríamos contar”.
Con los lazos familiares como eje, buscaron hablar de la vocación, el poder de los libros y la importancia de seguir los propios sueños.
La creación también incluyó canciones originales compuestas por Sofía y Diego Alejos, estudiante de Arte Digital e integrante del elenco.
Bernardo Preciado, estudiante de Comunicación, director musical y arreglista, adaptó las piezas a los instrumentos de la orquesta y a las necesidades de cada escena.
En las distintas etapas de A Cada Vida, Su Destino participaron más de 100 estudiantes de áreas como Negocios, Ingenierías y Estudios Creativos, a cargo de la actuación, la música, la danza, la caracterización y la producción.
Volver a juntar las piezas
Después de la temporada de febrero pasado, cuando se presentó por primera vez la obra, parte del equipo se graduó y otras personas dejaron las Compañías Artísticas.
La selección a la final internacional del FITU exigió reunir a quienes podían regresar y también incorporar nuevos integrantes para preparar la función en menos de un mes.
Cada persona podía repasar por separado sus diálogos, canciones o coreografías, pero el reto era “lograr que cada parte volviera a ser un todo”, explica Mariana Malagón, estudiante de Ingeniería en Nanotecnología e integrante del elenco.
Los cambios también alcanzaron a la danza. Kaleb Álvarez, EXATEC de Producción Musical y director coreográfico buscó que el folclore, los movimientos contemporáneos y los urbanos siguieran una misma narrativa.
Dentro de ese trabajo, Brenda Calva, estudiante de Estrategia y Transformación de Negocios, ajustó Alma Mía: la coreografía pasó de 6 bailarines a 3, por lo que rediseñó movimientos y formaciones para el nuevo elenco.
Amely Romero y Jessica Yaderi, ambas EXATEC de Comunicación, adaptaron las piezas de vestuario y caracterización a los nuevos intérpretes.
El equipo de producción tuvo que ajustar elencos, espacios, ensayos y recursos en el tiempo disponible.
El escenario que puso a prueba al ensamble
El último ajuste llegó con el traslado al Teatro Juan Ruiz de Alarcón. Paola Hernández, directora técnica y EXATEC de Comunicación.
Paola explica que el equipo tuvo que realizar en pocas horas un montaje que en el campus podía prepararse durante semanas. Lo consiguieron “con mucha planeación previa y enfocándonos en lo más importante de cada área”, señala.
María Inés Morales, estudiante de Diseño y responsable de producción, recuerda el compromiso que sostuvo ese trabajo: “Creo que la obra siempre estuvo arriba, nunca la dejamos caer”.
Detrás del escenario, Montserrat Ávalos, stage manager y estudiante de Comunicación, asumió mayores responsabilidades y enseñó a dos nuevas integrantes los movimientos de escenografía y utilería mientras cumplía con sus propias funciones.
Cuando cerró el telón, Maraiyak Martínez, responsable del remontaje vocal, recuerda que levantó la mirada y pensó: “Lo logramos”.
Para Gerardo, esa última etapa tuvo una cualidad particular: “Todo el mundo estaba porque quería estar”. Habían logrado volver a reunir una obra que ya conocían, ahora con otras personas y en otro escenario
“Vamos a contar algo original, algo que solo nosotros podríamos contar”. - Gerardo Huerta.
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