Tras el sismo de 2017, Sebastián Estivill busca mejorar la respuesta en comunidades vulnerables ante desastres naturales con tecnología y drones autónomos
Por Natalia Croda | campus Ciudad de México - 07/07/2026 Fotos Jesús Montes Zúñiga, Cortesía Sebastián Estivill
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Sebastián Estivill, EXATEC de Ingeniería en Mecatrónica Eléctrica, transformó la experiencia que vivió durante el terremoto de 2017 en un proyecto de vida dedicado a la gestión de desastres.

A partir de esa experiencia, fundó el Centro de Inteligencia Voluntaria (CIV), una organización civil dedicada a coordinar la respuesta ciudadana ante desastres

Desde entonces, ha combinado la ingeniería, la tecnología y la organización comunitaria para reducir la vulnerabilidad de las poblaciones frente a futuras emergencias, con un enfoque actual en el desarrollo de drones autónomos de reconocimiento para explorar zonas de desastre.

“No podemos modificar las amenazas, pero lo que sí podemos modificar es nuestra vulnerabilidad”, comienza.

 

Sebastián Estivill en una zona de intervención
A través del CIV, el EXATEC coordina brigadas técnicas de respuesta utilizando tecnología propia para ganar minutos críticos en el caos.

 

El origen de una iniciativa

Aquel día del terremoto, el entonces estudiante del Tec de Monterrey en Ciudad de México comenzó a organizar a sus vecinos para asegurar estructuras colapsadas

Lo que inició como un pequeño grupo, creció rápidamente hasta coordinar a más de mil 200 voluntarios en zonas críticas como Jojutla, en Morelos.

"Mil 200 personas silenciándose, porque todos estábamos alineados para alcanzar el mismo objetivo: ayudar jerarquizando la vida de por medio", explicó.

El equipo operó sin manuales previos, estructurando sus acciones bajo el principio de que salvar una vida era la prioridad absoluta. La organización permitió rescatar personas y distribuir víveres de forma orgánica y eficiente en lugares donde la ayuda oficial no llegaba.

"Llegamos extremadamente exhaustos físicamente, pero con una fuerza fuera de lo común, más allá de nosotros mismos. No sé de dónde salió esa energía", describió.

 

"Todos estábamos alineados para alcanzar el mismo objetivo: ayudar jerarquizando la vida de por medio".

 

La respuesta empieza antes del desastre

La entidad CIV se especializa en inteligencia, es decir, saber qué está pasando, dónde y quién necesita ayuda en tiempo real. Al no ser una empresa con fines de lucro, sino una asociación, el CIV prioriza la autonomía ciudadana.

"Nos dedicamos a crear las tecnologías que nos habría gustado tener en su momento para hacerle frente al desastre de la mejor forma posible", compartió.

La situación le enseñó que, en un desastre, el tiempo es el factor que determina la diferencia entre la vida y la muerte. A partir de ello, su rol evolucionó de la acción inmediata a la creación de una estrategia de inteligencia voluntaria integral.

A través del CIV, Sebastián trabaja para disminuir estos riesgos mediante la preparación y la educación constante. Para ello, divide la gestión de desastres en tres etapas: antes (preparación), durante (respuesta) y después (aprendizaje).

 

Retrato de Sebastián Estivill
Sebastián Estivill busca optimizar la toma de decisiones e inteligencia voluntaria ante emergencias. Foto: Jesús Montes Zúñiga

 

¿Cómo se construye inteligencia en una crisis?

En aquel entonces, ante la urgencia de organizar datos en campo, desarrollaron mapas improvisados con cartón y corcholatas para ubicar brigadas y zonas de riesgo en tiempo real. Lo que parecía una solución improvisada se convirtió en el primer paso hacia una gestión de crisis basada en información.

Estas condiciones dieron origen al proyecto V.A.T.R.E. (Vehículo Aéreo no Tripulado de Reconocimiento y Exploración) que desarrolla drones de reconocimiento para explorar zonas de desastre sin depender de entidades externas. 

"¿Cómo desarrollamos una tecnología que sean propias y no dependan de entidades externas, sobre todo por no estar cumpliendo con agendas personalizables de otras entidades?", se preguntó.

El desarrollo de estas herramientas involucra a estudiantes de ingeniería que dedican sus tesis de licenciatura, maestría y doctorado al proyecto.  A través de colaboraciones con universidades, el CIV incorpora conocimiento académico para fortalecer sus capacidades de respuesta ante futuras emergencias.

Su objetivo es contar con tecnología propia, capaz de operar ante el colapso de las comunicaciones convencionales; además, con la integración de sistemas en reconocimiento de imagen para identificar riesgospersonas atrapadas.

 

"México se unió bajo una misma bandera y todas las diferencias que podríamos llegar a tener entre seres humanos, se diluyeron totalmente".

 

La importancia de no olvidar el pasado

Sebastián define un desastre como la intersección entre una amenaza natural y la vulnerabilidad de una población. Como profesional en el manejo de desastres, sostiene que no podemos evitar los sismos, pero sí reducir nuestra fragilidad ante ellos.

"México se unió bajo una misma bandera y todas las diferencias que podríamos llegar a tener entre seres humanos, se diluyeron totalmente", explicó.

Uno de los mayores retos, explica, es combatir la amnesia social: la tendencia colectiva a olvidar las lecciones que dejan las tragedias. Este olvido provoca que las emergencias vuelvan a sorprendernos; por ello, busca profesionalizar la memoria para que cada generación esté mejor preparada.

"Llené un vacío que existía y a mí me gustaría que las siguientes generaciones estén más preparadas y que no sea algo totalmente improvisado", reconoció.

 

Grupo de jóvenes voluntarios con Sebastián.
Las labores de apoyo en las calles de la Ciudad de México durante la crisis de 2017 marcaron el inicio del proyecto social de Estivill.

 

Su legado trasciende la respuesta inmediata. Busca heredar planes de acción capaces de ganar minutos críticos en medio del caos. El objetivo final es que cada persona afectada logre lo más valioso: volver a casa.

"En estas circunstancias el tiempo es vida. Y si estas herramientas pueden ganar un minuto aunque sea, es la diferencia entre que esa persona cene en familia o no", finalizó.

 

 

 

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