Hay personas que descubren su pasión desde muy pequeñas, otras la encuentran cuando menos lo esperan, y para Ainara, todo comenzó porque no podía quedarse quieta.
Mientras tomaba clases de ballet durante su infancia, algo no terminaba de encajar. Permanecer en esta disciplina le resultaba aburrido y pronto perdió el interés. Fue entonces cuando una amiga de su mamá hizo una sugerencia que cambiaría su historia: probar la gimnasia artística.
Lo que parecía una actividad más, terminó convirtiéndose en parte de su identidad, y hoy a sus 16 años Ainara Rodríguez, estudiante de PrepaTec Ciudad de México pisó por primera vez un campeonato nacional de gimnasia artistica, donde ganó Primer Lugar Nacional por equipos en el Nivel 7.
Un sueño construido con horas de esfuerzo
Ainara sabe que detrás de cada competencia existe una rutina que pocas personas ven.
Durante su preparación para el Campeonato Nacional de Aguascalientes, Ainara entrenó de lunes a sábado, dedicando diariamente de 3 y media a 4 horas al gimnasio.
La exigencia aumentaba conforme se acercaban las competencias clasificatorias. Selectivos, evaluaciones y pruebas constantes formaban parte de un proceso que no siempre fue sencillo.
“Hubo muchas frustraciones y desilusiones, pero también mucho aprendizaje”, explicó.
Para representar a la Ciudad de México, tuvo que competir contra decenas de gimnastas de distintos centros deportivos. Solamente las mejores lograban un lugar dentro de la selección estatal.
“Hubo muchas frustraciones y desilusiones, pero también mucho aprendizaje”.
Aprender a levantarse ante los desafíos
Uno de los mayores desafíos llegó antes de comenzar el nivel 7. Una lesión que retrasó su progreso y la obligó a observar cómo sus compañeras avanzaban, sin ella poder alcanzarlas.
Durante un tiempo, la comparación se convirtió en un obstáculo.
“Las veía y pensaba: ¿por qué yo no puedo llegar igual?”, compartió.
Sin embargo, decidió seguir trabajando hasta alcanzar el nivel de quienes parecían llevarle ventaja. Cuando finalmente lo logró, recuperó la confianza en sí misma.
La experiencia también le enseñó que el deporte no siempre consiste en ganar. Hay días de motivación y otros de cansancio, miedo o bloqueo. Lo importante, es mantenerse en movimiento incluso cuando las cosas no salen como se esperaba.

El nacional que nunca olvidará
Cuando llegó el momento de competir en su primer Campeonato Nacional, los nervios eran inevitables.
No sabía exactamente qué esperar ni qué tan complicado sería enfrentar a las mejoresgimnastas del país. Aun así, decidió disfrutar cada momento de la experiencia.
“Estaba muy emocionada porque era mi primera competencia nacional”, comentó.
Al final, el equipo de la Ciudad de México consiguió el primer lugar nacional, un resultado que para Ainara representa mucho más que una posición en elpodio.
“Participar y estar ahí ya era algo muy grande para mí”, expresó.
"Si te lo propones, sí se puede. La disciplina y los objetivos son los que te impulsan a seguir".
Equilibrar los mundos de la educación y el deporte
Además de entrenar, Ainara enfrenta otro desafío que comparten muchos atletas estudiantes: cumplir con sus responsabilidades académicas.
Durante su primer semestre en el Tec, descubrió lo difícil que sería adaptarse a jornadas que terminaban cerca de las 9 de la noche y que dejaban poco tiempo para tareas y proyectos.
"Si te lo propones, sí se puede. La disciplina y los objetivos son los que te impulsan a seguir", expresó.
Con organización y experiencia, aprendió a administrar mejor su tiempo. Ahora cada espacio libre es una oportunidad para adelantar actividades escolares y mantener el equilibrio entre sus estudios y el deporte.
El sueño de llegar más alto
Actualmente, Ainara avanzó al nivel 8 y espera continuar creciendo dentro de la gimnasia artística. Entre sus metas se encuentran competir en escenarios de mayor nivel y acercarse a eventos internacionales.
“Me gustaría llegar hasta el nivel élite y poder participar en competencias como los Panamericanos o mundiales”, afirmó.
Ainara sabe que aún queda un largo camino por recorrer. Sin embargo, cada entrenamiento, cada competencia y cada reto superado le recuerdan por qué comenzó:
Aquella niña que no encontró su lugar en el ballet; pero sí en la gimnasia, un espacio para crecer, soñar y demostrar que la perseverancia puede llevar más lejos de lo que uno imagina.
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