El cortometraje Azulesepia, producido en La Milpa Studio del Tec de Monterrey, se encuentra entre las producciones nominadas al Premio Ariel 2026 tras recorrer festivales y obtener reconocimientos internacionales.
Un gatito azul y una conejita sepia, 2 personajes distintos que se encuentran, conviven y descubren que sus diferencias no tienen por qué separarlos.
Esa es la premisa de Azulesepia, que ahora da un paso más en su recorrido: fue nominado a Mejor Cortometraje de Animación en la 68ª edición de los Premios Ariel.
La Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) incluyó a Azulesepia, dirigido por Luis Manuel Villarreal, entre las cinco producciones que competirán en esta categoría.
“El Ariel es un sueño que parecía lejano. Que un proyecto universitario esté en esa lista significa que la voz de nuestros estudiantes ya está siendo escuchada en la industria mexicana”, expresa Juan Manuel Pavón, director de arte y profesor.
Una historia contra el racismo infantil
El corto aborda uno de los temas prioritarios de la UNICEF: el racismo infantil.
“Es un poco la idea: hablar de las diferencias y de los momentos de discriminación a partir de un mensaje que cualquier persona puede entender, sin importar la edad”, explica Rolando Palacios “Rolo”, profesor de Arte Digital y productor general.
Para el profesor y director de arte, Juan Manuel Pavón “Juanma”, la historia tiene un matiz personal:
“Tengo 2 hijos que tienen las edades de los personajes. Estos temas son importantes porque seguimos viendo estos rechazos en escuelas, en el parque, en el gimnasio y en el centro comercial”.
Detrás del corto Azulesepia
La nominación al Ariel también reconoce el trabajo realizado por una comunidad del Tec que participó en las distintas etapas de producción.
Más de 50 estudiantes y EXATEC, junto con 10 a 15 profesores y colaboradores externos de los campus Ciudad de México, Santa Fe y Estado de México, participaron en la producción bajo la dirección de Luis Manuel Villarreal, animador mexicano con trayectoria internacional.
Además de la animación digital, el equipo creó figuras impresas en 3D para exhibiciones, supervisadas por Samuel Olmedo, lo que permitió que el proyecto trascendiera la pantalla y se convirtiera en una experiencia tangible.
Para Jorge Mario Montesinos, director del programa de Arte Digital del Tec campus Ciudad de México, una parte importante de la experiencia fue la formación que el proyecto permitió a los estudiantes:
“La Milpa es una gran oportunidad porque conocen cómo se lleva un pipeline en la industria, cómo se debe trabajar en equipo y cómo desempeñar diferentes puestos para lograr una producción de animación”.
De esta manera, el cortometraje funcionó también como un espacio para que los estudiantes conocieran el flujo de trabajo cercano al de una producción profesional.
De festivales internacionales a los Premios Ariel
Desde su estreno en 2024, Azulesepia ha recorrido festivales en India, Italia, Grecia, Estados Unidos y México.
Este recorrido llevó al cortometraje a formar parte primero de la lista oficial de obras elegibles para el Premio Ariel y, posteriormente, de la selección definitiva de nominados a Mejor Cortometraje de Animación.
La AMACC actualmente reconoce a AzuleSepia junto con Desdoblándome, Te prometo violencia, Teatro Secreto y Wing Shop en esta categoría.
Para Palacios, el recorrido del cortometraje refleja también el objetivo de La Milpa Studio:
“Cuando empiezas a ver que festivales nacionales, festivales extranjeros lo empiezan a seleccionar, a nominar, a premiar, te das cuenta de que para el mundo es esa calidad internacional. Ese es el objetivo de La Milpa”.
El profesor agregó que los estudiantes que participaron en la producción no lo hicieron únicamente como parte de una materia o por una calificación, sino por el interés de formar parte de un proyecto con aspiraciones de llegar a festivales.
Mientras Azulesepia se prepara para la ceremonia del 3 de octubre, su historia continúa ligada a la formación de los estudiantes que participaron en ella y al propósito de La Milpa Studio de acercarlos a procesos profesionales de animación.
El mensaje de "Juanma" Pavón para quienes también buscan crear cine animado parte de esa misma experiencia:
“No pensarlo mucho, aventarse. Es un salto de fe. Hay que creer en uno mismo, creer en que la voz que uno tiene vale la pena que otras personas la escuchen”.
SEGURO TAMBIÉN QUERRÁS LEER: